Un día como hoy, decidí estar contigo; un día como hoy, luche por mi felicidad, pasando completamente por mis miedos, por mis pecados y también tropezando con ellos, pero siempre levantándome, luchando por alcanzar esa alegría que durará por siempre.

Un día como hoy, aprendí que llorar no es malo; aprendí que el llorar siempre calma y sana el alma; aprendí que la tormenta es solo un paso y que la felicidad es una eternidad; aprendí que el amor es real y que se da a mayor cantidad, sin miedo a la verdad, a la realidad, ya que, si esta se da con miedo a caer, se da con el temor a fracaso, nunca triunfa.

También, un día como hoy sé que existe el amor de pareja, un amor de los más puros que existen en el mundo, este amor es siempre recíproco; sé que a pesar de las caídas, uno de los dos siempre estará preocupado, ya que son un equipo y estarán ahí para apoyarse, por estar bien el uno con el otro; también este amor es pedir perdón cuando uno se equivoca; sé que es algo que Dios unió para siempre, desde ese noviazgo hasta un futuro matrimonio, porque lo que el junta, nunca lo separará, y aunque los dos caigan, él siempre los apoyara  y que cuando los dos se aman, sin importar cuanto tiempo pase, uno estará para el otro, aunque es implique dar la vida.

Un día como hoy, supe que el amor se da de varias formas, que incluso un mensaje puede llenar igual que un abrazo, pero que un abrazo, una visita, nunca pasarán de moda; supe lo que es ser leal, sin importar lo que haya alrededor, sin importar la opiniones de personas ajenas a mí, sin importar el tamaño de los adversarios que existen en este mundo; supe que la amistad es un tesoro tan grande que uno se siente afortunado tener personas que sin importar lo que uno viva estarán toda la vida.

Un día como hoy, volví a sentir lo que es la verdadera paz, al verte en medio del altar, saber que me esperabas después de bastante tiempo sin poder platicar contigo, pero ese tiempo de espera, realmente valió la pena, incluso la duda en el camino valió la pena, porque entendí que son pruebas que nos poner para hacernos más fuertes, tú sabes lo que necesitamos e incluso nos ayudas de las formas más “raras” para nosotros, pero que son necesarias y que tienen sentido cuando uno sale de esa lucha para continuar en El Camino, que eres tú.

Un día como hoy, me entrego a ti Señor, me entrego con todos los rasgos físicos y espirituales que me representa, me entrego de pies a cabeza, con todas esas alegrías que siempre permiten que este bien y esas tristezas que siempre me derrumban, con todo mi pasado, mi presente y futuro, con todo lo que me lastima, con todo lo que me acongoja, pero también  con todo lo que me sana, con todo lo que me da seguridad de seguir en esta vida, con todas esas personas que quiero y que son parte de mi vida, pero también con los que lo fueron y no pude amarlos como de verdad es.

Un día como hoy, estoy conociéndote, enamorándome de ti como si fuera la primera vez que estoy contigo. Un día como hoy estoy con el mejor amigo que pueda existir, porque sé que nunca me dejaras, que siempre me amaras y que siempre me mimaras aunque yo no me dé cuenta, que siempre me consolaras en el mis momentos de tristeza y que festejaras conmigo y te divertirás conmigo en mis momentos de alegría, que me protegerás como esa oveja perdida, que festejaras cuando vuelva a ti como aquel hijo pródigo que vuelve a donde realmente pertenece. Y un  día como hoy, reconozco que soy feliz contigo, porque sé que siempre estaré en tu corazón, que nunca me dejaras, debo admitir que esta relación que tenemos, es la mejor de todo el mundo porque siempre será… “Como un amigo a un amigo”[1]

Escrito por: Pepe Avendaño